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viernes, 20 de octubre de 2017

La Santidad de Juan XXIII

LA SANTIDAD DE JUAN XXIII



Teniendo en cuenta que el 1 de Noviembre celebramos la Solemnidad de todos los Santos, y que el día Miércoles 11 de Octubre, festejaremos al Papa San Juan XXIII, intenté hacer un resumen de las palabras del Papa Francisco sobre la figura bondadosa y virtuosa de su predecesor.
Dice el Papa Francisco, sobre Juan XXII: la raíz su santidad, se encuentra en “su obediencia evangélica”… Era un conductor, pero un conductor conducido por el Espíritu Santo, por la obediencia. Mediante este abandono cotidiano a la voluntad de Dios, el futuro Papa Juan vivió una purificación, que le permitió desprenderse completamente de sí mismo y de adherir a Cristo, dejando así emerger aquella santidad que la Iglesia después, oficialmente, ha reconocido”.
“El mundo entero había reconocido en el Papa Juan un pastor, un padre. Pastor porque era padre… Podemos recordar su lema episcopal, Oboedientia et pax: obediencia y paz”.
Francisco recordó que “Angelo Roncalli era un hombre capaz de transmitir paz; una paz natural, serena, cordial; una paz que con su elección al Pontificado se manifestó al mundo entero y recibió el nombre de la bondad”…
“Él se había dejado pacificar por el Espíritu Santo. Y este ánimo pacificado fue fruto de un largo y comprometido trabajo sobre sí mismo, trabajo del que ha quedado abundante rastro en el Diario del Alma”.
El Santo Padre señaló además que “si la paz ha sido la característica exterior, la obediencia constituyó para Roncalli la disposición interior. La obediencia, en realidad, fue el instrumento para alcanzar la paz”…
“Desenvolver en la Iglesia el servicio que los superiores le pedían, sin pretender nada para sí, sin sustraerse a nada de aquello que le era pedido, incluso cuando eso significó dejar la propia tierra, confrontarse con mundos a él desconocidos, permanecer por largos años en lugares donde la presencia de católicos era escasísima”.
Francisco subrayó que “este dejarse conducir, como un niño, construyó su recorrido sacerdotal que ustedes bien conocen, de secretario de Mons. Radini Tedeschi, padre espiritual en el Seminario diocesano, a Representante Pontificio en Bulgaria, Turquía y Grecia, Francia, hasta Pastor de la Iglesia veneciana y finalmente a Obispo de Roma”.
“A través de esta obediencia, el sacerdote y obispo Roncalli vivió también una fidelidad más profunda, que podremos definir, como él habría dicho, abandono a la divina Providencia”.
La enseñanza para cada uno de nosotros y para la Iglesia de nuestro tiempo, señaló el Papa, es que “si sabemos dejarnos conducir por el Espíritu Santo, si sabemos mortificar nuestro egoísmo para hacer espacio al amor del Señor y a su voluntad, entonces encontraremos la paz, entonces sabremos ser constructores de paz y difundiremos paz a nuestro alrededor”.
A poco más de los 50 años, de la muerte de San Juan XXIII, dijo Francisco, "la guía sapiente y paterna de Papa Juan, su amor por la tradición de la Iglesia y la consciencia de su constante necesidad de actualización, la intuición profética de la convocación del Concilio Vaticano II y la ofrenda de la propia vida por su buen término, quedan como piedras fundamentales, en la historia de la Iglesia del siglo XX y como un faro luminoso por el camino que nos espera”.


Presbítero José Luis Carvajal

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